Ejercicios con la letra P

Texto escrito en 2013 como protesta por el aumento en el costo del pasaje del Metro en la Ciudad de México. Si sube el precio del boleto que lo hagan los salarios también.

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Mi primo Pedro Páez, poco se preocupaba por los asuntos públicos y nunca le prestaba atención ni al periódico ni a la pantalla. Por eso no se percató de que el precio del metro había subido hasta que llegó a Portales y no pudo pasar porque le faltaba un par de pesos para completar el pasaje.

Mi pariente era una persona poco precavida y no portaba más que la plata precisa. A parte era muy penoso y no probaba pedirle prestado a los piadosos; Así que procedió a hacer lo que le pareció más propicio:

#Posmesalto- pensó Pedro.

Pasó con pericia por encima del torniquete y se perfiló hacia al vagón, pero un policía lo pilló y se puso a perseguirlo. Este paladín de la paz pública, tenía una panzota pozolera que no lo permitía moverse con prisa, por eso con pesados pasos apenitas pudo pescar a mi pariente antes que la puerta del metro se cerrara.

El policía lo inculpó por pasarse al metro sin pagar pero él le explicó que lo hizo así porque el aumento del pasaje le parecía un atropello. Durante ese periodo en la prensa se publicó que la población había aprobado esta medida, pero el problema fue que a Pedro nadie le pidió su opinión y eso lo tenía muy perturbado.

Esta réplica provocó que el policía perdiera los estribos y como poseído, se aproximó a Pedro para pegarle, pero antes de que pudiera ponerle un pulgar encima, un pasajero se puso en medio. Se trataba del corpulento  Porfirio, el sepulturero del panteón, que con pala en mano protegió a Pedro del perverso  policía quién se echó pa’ atrás por pavor de que Porfirio le pudiera poner, literalmente, una paliza.

Esta proeza inspiró a todos los pasajeros que la presenciaron. Muchas personas más también pensaron: “Pos nos saltamos” y pronto se armó tal pasadera que el espantado policía le marcó a su patrón para pedirle que viniera a poner orden.

Su patrón era un Pícaro  Político Perredista, (PIPOPE, para abreviar)  y se apareció para tratar de aplacar la situación. Primero pidió apresar a Pedro, quien era el presunto responsable del desorden, pero los pasajeros no  permitieron que lo aprendieran y así empezó una pelea entre Pedro y el PIPOPE. Ambos querían probar quien tenía la última palabra.   En plena  disputa, el PIPOPE perdió el juicio:

-¿¡Tanta protesta  por un par de pesos!? No hay p……  roblema: ¡Lo pago!

Y le puso en la palma de la mano dos pesos, pensando que ahí pararía la cosa. Pero atrás de Pedro, se paró Porfirio el sepulturero, que también quería que le completaran el pasaje y así, persona por persona se hizo una fila que se prolongaba de Portales hasta Polanco ¡Hasta el policía panzón se formó! porque también le preocupaban ese par de pesos. Todos pedían que se les aplicará el mismo trato que a mí primo Pedro Páez y ahora el PIPOPE tendrá que soltar pilas y pilas de pares de pesos.

¡Pobrecito del PIPOPE! hubiera pensado mejor su propuesta porque ahora  va a pagar caro el precio de su prepotencia.

 

 

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