La niña de Neptuno

La conocí en una fiesta. Tenía los ojos grandes, pero había cierto aire distante en ellos. La comisura de sus labios estaba especialmente curvada y aunque sonrió ligeramente al entrar, seguía llevando una inmensa C invertida debajo de la nariz. Era una mujer pequeña y eso le daba a su actitud taciturna cierta ternura infantil. Parecía la caricatura de una niñita a la que colorearon con los tonos de un día nublado, una niñita que en vez de llevar un globo y una paleta iba sosteniendo una nube gris y una botella de whiskey.

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