Una señal para seguir escribiendo

No, para mí no son señales las páginas que se marchitan entre las portadas de los libros que no he publicado. No lo son los años que he pagado la renta con lo que brota desde el plexo solar y se escurre por los dedos. No lo son las veces que alguien me ha dicho “me gusta leerte” y yo sonrío, aunque por dentro grite porque no sé por qué les gusta leerme cuando no he encontrado una señal para seguir escribiendo. 

Gajes del oficio

Dos semanas sin prender mi lap y ya no recuerdo cómo se distribuye el teclado. Me siento entumecida de los dedos y el pensamiento,  se ha empobrecido tanto mi condición de escritora que apenas (con y sin espacio) llegué a este párrafo. La fluidez del lenguaje se atrofia con el sedentarismo. Hay que ejercitar la … Sigue leyendo Gajes del oficio

La confianza de los ganadores

Me da vergüenza hablar en público, esto incluye juntas de trabajo, restaurantes atiborrados donde es preciso alzar la voz para ser oído por el mesero o una calle vacía donde la única audiencia es un extraño a quien preguntarle por una dirección; en tal caso, prefiero perderme en privado que hacer públicos mis extravíos. Admiro … Sigue leyendo La confianza de los ganadores