Una señal para seguir escribiendo

No, para mí no son señales las páginas que se marchitan entre las portadas de los libros que no he publicado. No lo son los años que he pagado la renta con lo que brota desde el plexo solar y se escurre por los dedos. No lo son las veces que alguien me ha dicho “me gusta leerte” y yo sonrío, aunque por dentro grite porque no sé por qué les gusta leerme cuando no he encontrado una señal para seguir escribiendo.