Pinches viejas

Se nos fue el resto de la noche tratando de hallar el olvido al estilo Jalisco, pero a Sam, igualito que a José Alfredo, aquel tequila y aquellos mariachis lo hicieron llorar.

-Otra, por la que se fue…

-Las que sean necesarias, compa.

Sí, dije “compa” porque así hablo después de cinco tequilas (o su equivalente en whisky). Esta medida despierta mi modo jalisciense, una curiosa miscelánea entre macho de cantina, tía borracha y reina gay.  Con manitas torpes tomé el vaso que Sam me estaba pasando y le preparé otro trago; heridas como la suya sólo pueden sanarse con alcohol.

-Es que, ¿por qué?, si le di todo…

-Yo diría que hasta de más…

-Ya me lo habían dicho, a las mujeres ni todo el amor, ni todo el dinero… ¡Pinches viejas!

-¡Pinches viejas!- Me solidaricé alzando mi vaso a sabiendas de que por “viejas” nos estábamos refiriendo específicamente a la bruja ésa a la que le confié a mi amigo y me lo regresó lloroso, dolido y maltrecho.

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La tía borracha

A Fany le costaba creer que la soltería fuese una decisión personal y no una penosa situación transitoria.

-Leí la nota de esta mujer a la que le cancelaron la boda por andar de desmadrosa en su despedida… La gente  está haciendo mucho argüende por eso ¿no?

-Sí, pero la neta sí se pasó de zorra.

-¡Rubén! No seas grosero…- Fany le reclamó a su novio por usar la palabra con “z” en la sobremesa. –Pero sí es cierto, la chava se pasó…

-Pues sí, pero la neta nada más ellos saben cuál es el fondo del asunto ¿Quién es uno para andar opinando de gente que ni conoce?

-Sí ¿verdad?- Fany no pudo ocultar una mueca de inconformidad. –Sólo digo que si quieren andar en el desmadre ¿Para qué se comprometen?

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Amigos tóxicos

¿Por qué es tan difícil decir “no quiero”? “No quiero acompañarte”, por ejemplo, o “no se me antoja platicar contigo”, “te agradezco la invitación, pero no tengo ganas… ”. Nos enseñan a condescender, mas nadie nos dice cómo rechazar a la gente que nos desagrada y mucho menos se nos permite decirle “no” a los que se supone que deberían agradarnos.

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Tinderipia

Soy un extraño caso de serendipia tinderiana, también conocida como Tinderipia.

La mayoría de los millennials no tenemos seguro social, fondo de ahorro, ni posibilidades de comprar una casa, pero Dios nos ha dado Tinder para que sepamos que no se ha olvidado de nosotros. Si usted tiene los suficientes recursos tecnológicos para babosear en blogs, probablemente ya está enterado de qué es Tinder, caso contrario, le resumo que se trata de una aplicación diseñada para conocer gente geográficamente cercana en tiempo real.  ¿Qué tipo de gente? La que uno elija con base en los parámetros de sexo y edad de su preferencia, por ejemplo, si planea encontrar marido, incluya en su búsqueda hombres de 27 a 34 años, si le agradan las MILF, busque mujeres de 35 a 50 y si lo único que añora es no morirse solo, pues olvídese de los filtros y déjese sorprender.

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Gente de perros, gente de gatos

Varios estudios científicos han revelado que preferir una determinada mascota es indicador de ciertos rasgos de  personalidad, lo cual demuestra principalmente que hay investigadores a los que les sobra tiempo libre. Obviamente elegimos la mascota que va mejor con nuestra forma de ser. Si uno quiere conocer poco pero rápido a alguien basta con indagar si es gente de perros o de gatos, aunque ante esta pregunta nunca falta el machistocito pendejo que responde “a mí lo que me gustan son las gatas…

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El talento como forma de vida

¿Cómo consiguen seguir amándolo aunque sea haya convertido en una obligación? ¿Cómo transforman su creatividad en sustento sin sacrificar su esencia?

 

Cuando más deseos tengo de destruir a cabezazos el teclado de mi lap, me pregunto qué haría si no me dedicara a escribir; supongo que moriría, no sé si porque escribir es para mí una necesidad vital o porque es lo único que sé hacer para subsistir. En la rifa de habilidades para la vida me tocó la sazón para las papas fritas y esto; aún no sé cuál me ha sido más útil.

Para quién no sabe qué hacer con el cachito de talento que se le asignó, es complicado entender cómo hay quien logra encauzarlo y además lo hace con gusto ¿Cómo consiguen seguir amándolo aunque sea haya convertido en una obligación? ¿Cómo transforman su creatividad en sustento sin sacrificar su esencia?

 

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