A mis amigos machistas:

Hay hombres que asumen que el simple hecho de nunca haber violentado física o sexualmente a una mujer, los libra de ser considerados machistas. Asumen, por ejemplo, que por abstenerse de gritarnos improperios en la calle, ya son grandes promotores de la igualdad de género. Se ubican a sí mismos del lado de los buenos, de los justos, de los caballeros, sin cuestionarse su forma de pensar y actuar en lo cotidiano. Dicen que #NoTodosLosHombres son así, se quejan de que ahora ya no nos pueden ni voltear a ver, pero no hacen el mínimo intento por comprender por qué nos enojan tanto esas miradas y porque su falta de interés y empatía también nos parece machista.

Algunos de estos hombres son mis amigos. Se ganaron mi cariño y confianza por muchas otras razones, porque me han procurado, apoyado y cuidado. Sin embargo, que me hayan tratado de ese modo, no significa que no hayan sido cretinos, egoístas y crueles con otras mujeres o incluso conmigo.  Una vez escribí un ensayo sobre fútbol. Mi mejor amigo me llamó para preguntarme por qué no mejor escribía de maquillaje, citas y cosas que sí entendiera. El que no le haya gustado mi escrito lo comprendo, el que descalificara mi opinión y la limitara a estereotipos pendejos fue lo que hizo que le colgara. Curiosamente, él dice que no es machista. Lo mismo opina de sí Rubén, el compa que me ha mostrado porno casero protagonizado por él y alguna chica a la que nunca le pidió su consentimiento para ser grabada.

Cuando era adolescente y escuchaba las pláticas de vatos, me reía y trataba de integrarme. Prefería estar de su lado que ser el motivo de su rumoreo. Tuvieron que pasarme encima varios años, enojos y hombres para darme cuenta de que ahí no hay gracia, de que las creencias, juicios y actitudes machistositas nos violentan a todas. Entre machistas, ya no me río, ni participo. Si hay gente dispuesta a escuchar, me expreso, si no, guardo silencio y distancia. También el rechazo es una forma de resistencia.

Amigos, si no entienden por qué estamos tan enojadas, pregunten, lean y, sobre todo ¡¡¡ESCUCHEN!!!, no me sirve que  un hombre me explique qué es el machismo ni cómo se siente, pero sí ayuda que intente comprender por qué nos angustia y nos llena de rabia. Si aun después de preguntar, siguen sin entender, entonces cállense, reflexionen y cuestiónense: si tantas mujeres estamos sintiendo lo mismo, ¿no pueden darnos un poquito de crédito y reconocer que algo alarmante está pasado?

Ahora, amigo, si de plano no te interesa entenderme, lo menos que puedes hacer es guardarte tus comentarios. Deja de intentar de convencerme de que los feminicidios no son algo tan grave, que a los hombres también los matan o que las mujeres tienen cierta responsabilidad de los crímenes de los que son víctimas.  Si no te interesa escucharme, ni comprender mi opinión o mis miedos, entonces creo que no somos tan amigos.

 

 

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